Ray Peat lo resumió con precisión: abundan las sustancias que deprimen la función tiroidea, pero casi no existen compuestos que la estimulen de forma directa. La lista que propone es breve: aceite de coco, progesterona y pregnenolona.
En la vida moderna estamos rodeados de factores que reducen la actividad metabólica: exceso de PUFAs, estrés crónico, inflamación, deficiencias nutricionales. La tiroides, que debería operar como acelerador central del organismo, se ve constantemente inhibida.
El aceite de coco, por su estabilidad y rápida conversión energética, elimina parte de la carga que los aceites poliinsaturados imponen a la glándula. La progesterona y la pregnenolona, hormonas esteroides, no solo modulan el estrés, sino que refuerzan directamente la señal tiroidea, restaurando un metabolismo alto y sostenido.
En la vida moderna estamos rodeados de factores que reducen la actividad metabólica: exceso de PUFAs, estrés crónico, inflamación, deficiencias nutricionales. La tiroides, que debería operar como acelerador central del organismo, se ve constantemente inhibida.
El aceite de coco, por su estabilidad y rápida conversión energética, elimina parte de la carga que los aceites poliinsaturados imponen a la glándula. La progesterona y la pregnenolona, hormonas esteroides, no solo modulan el estrés, sino que refuerzan directamente la señal tiroidea, restaurando un metabolismo alto y sostenido.