Marx desarrolló su teoría en una Europa del siglo XIX relativamente homogénea, donde los conflictos étnicos y religiosos no eran tan visibles como en la actualidad.
Por eso concibió la historia como una lucha exclusiva entre clases sociales, subordinando las demás formas de antagonismo a la estructura económica. Esta visión redujo fenómenos como el racismo, el colonialismo o los conflictos religiosos a simples instrumentos ideológicos, sin reconocer su autonomía causal.
La historia posterior demuestra que la etnia, la religión y la raza generan violencia estructural por sí mismas, al margen de la clase. Marx no integró estas dimensiones en su modelo, erróneo y además parcial. Fijarse en lo secundario obviando lo importante es un error común que hace difícil sistematizar y predecir.
Por eso concibió la historia como una lucha exclusiva entre clases sociales, subordinando las demás formas de antagonismo a la estructura económica. Esta visión redujo fenómenos como el racismo, el colonialismo o los conflictos religiosos a simples instrumentos ideológicos, sin reconocer su autonomía causal.
La historia posterior demuestra que la etnia, la religión y la raza generan violencia estructural por sí mismas, al margen de la clase. Marx no integró estas dimensiones en su modelo, erróneo y además parcial. Fijarse en lo secundario obviando lo importante es un error común que hace difícil sistematizar y predecir.