Encontrar pareja, trabajo o incluso a un artista favorito no es un acto único de dar en el blanco, sino un proceso iterativo de cribado. Funciona como un cono: se empieza amplio, con muchas opciones, y a medida que se avanza se van aplicando filtros que descartan candidatos. El cono se estrecha hasta quedarse con uno o unos pocos suficientemente buenos.
El mecanismo requiere aceptar que en cada etapa hay un porcentaje de error. Falsos positivos: opciones que parecen adecuadas, pero no lo son. Falsos negativos: opciones que se descartan demasiado pronto. El arte está en minimizar ambos errores, sin pretender eliminarlos del todo.
En la pareja, basta con encontrar a una persona adecuada, no a la ideal entre millones. En el trabajo, una posición que encaje, no la perfección absoluta. En la elección de un lugar donde vivir, un sitio que funcione bien, aunque no sea óptimo en cada dimensión. La búsqueda se resuelve cuando se alcanza lo suficientemente bueno, no lo inalcanzablemente perfecto.
El mecanismo requiere aceptar que en cada etapa hay un porcentaje de error. Falsos positivos: opciones que parecen adecuadas, pero no lo son. Falsos negativos: opciones que se descartan demasiado pronto. El arte está en minimizar ambos errores, sin pretender eliminarlos del todo.
En la pareja, basta con encontrar a una persona adecuada, no a la ideal entre millones. En el trabajo, una posición que encaje, no la perfección absoluta. En la elección de un lugar donde vivir, un sitio que funcione bien, aunque no sea óptimo en cada dimensión. La búsqueda se resuelve cuando se alcanza lo suficientemente bueno, no lo inalcanzablemente perfecto.