La gente no se da cuenta de cuánto arriesga cuando no acepta lo que la vida le presenta: las preguntas y las tareas que la vida le impone. Cuando deciden ahorrarse el dolor y el sufrimiento que deben a su propia naturaleza, se niegan a pagar el precio de la vida y, por esta misma razón, la vida a menudo los extravía.
Si no aceptamos nuestro propio destino, aparece un sufrimiento distinto en su lugar: se desarrolla una neurosis, y creo que la vida que tenemos que vivir no es tan mala como una neurosis. Si tengo que sufrir, entonces que sea por mi realidad. ¡Una neurosis es una maldición mucho mayor!
En general, una neurosis es un sustituto de la vida, una evasión, un deseo inconsciente de hacer trampa a la vida, de evitar algo. Uno no puede hacer más que vivir lo que uno realmente es. Y todos estamos hechos de opuestos y de tendencias en conflicto. Tras mucha reflexión, he llegado a la conclusión de que es mejor vivir lo que uno realmente es y aceptar las dificultades que surgen como resultado, porque la evasión es mucho peor.
Si no aceptamos nuestro propio destino, aparece un sufrimiento distinto en su lugar: se desarrolla una neurosis, y creo que la vida que tenemos que vivir no es tan mala como una neurosis. Si tengo que sufrir, entonces que sea por mi realidad. ¡Una neurosis es una maldición mucho mayor!
En general, una neurosis es un sustituto de la vida, una evasión, un deseo inconsciente de hacer trampa a la vida, de evitar algo. Uno no puede hacer más que vivir lo que uno realmente es. Y todos estamos hechos de opuestos y de tendencias en conflicto. Tras mucha reflexión, he llegado a la conclusión de que es mejor vivir lo que uno realmente es y aceptar las dificultades que surgen como resultado, porque la evasión es mucho peor.