Ray Peat defendía la fruta no solo como fuente de calorías rápidas y micronutrientes, sino como una forma de nutrición metabólicamente inteligente. Frente al almidón más propenso a fermentar y generar subproductos indeseables en el intestino, la fruta aporta azúcares simples acompañados de minerales, vitaminas y fitoquímicos que modulan la respuesta hormonal y reducen el estrés metabólico.
Dentro de esa visión, la compota de manzana es un ejemplo de cómo procesar la fruta sin perder sus virtudes esenciales. Cocinar la manzana desactiva ciertos antinutrientes y fibras irritantes, haciéndola más digestiva, especialmente para personas con un sistema digestivo sensible. Al mismo tiempo, conserva la fructosa y la glucosa que apoyan la función tiroidea y el metabolismo oxidativo, que para Peat son ejes de la salud.
Dentro de esa visión, la compota de manzana es un ejemplo de cómo procesar la fruta sin perder sus virtudes esenciales. Cocinar la manzana desactiva ciertos antinutrientes y fibras irritantes, haciéndola más digestiva, especialmente para personas con un sistema digestivo sensible. Al mismo tiempo, conserva la fructosa y la glucosa que apoyan la función tiroidea y el metabolismo oxidativo, que para Peat son ejes de la salud.