No digas que quieres hacer grandes cosas con tu vida si no eres capaz de dejar el teléfono a un lado durante unas horas para trabajar con foco. No digas que quieres estar sano si llenas el congelador con helados cada semana. No digas que quieres ser rico si gastas cada dólar en copas y comida a domicilio. Si realmente deseas algo, demuéstralo con tus actos: esperar o rezar no basta. Hablar es barato. Ha llegado la hora de ponerse serio.
Y cuando lo hagas, recuerda: las personas sanas no te juzgarán por comer bien o ir al gimnasio, serán los insanos los que intenten frenarte. Los ricos no se burlarán de que inviertas unos cientos de dólares o empieces un negocio, lo harán los pobres que no quieren verte ganar. Los abucheos siempre vienen desde los asientos baratos. Entrénate para no escucharlos.
Y cuando lo hagas, recuerda: las personas sanas no te juzgarán por comer bien o ir al gimnasio, serán los insanos los que intenten frenarte. Los ricos no se burlarán de que inviertas unos cientos de dólares o empieces un negocio, lo harán los pobres que no quieren verte ganar. Los abucheos siempre vienen desde los asientos baratos. Entrénate para no escucharlos.