La manera más fácil y rápida de poner a prueba la inteligencia de alguien es hacer una afirmación generalizada sobre un grupo.
Por ejemplo, si dices algo como: “los hombres asiáticos son más bajos en promedio”, y la persona responde con alguna variación de “no todos los hombres asiáticos son bajos” o “yo conozco a un asiático alto”, estás tratando con alguien de coeficiente intelectual bajo.
Esa respuesta demuestra que no son lo bastante inteligentes para entender ideas abstractas como un promedio estadístico o el concepto per cápita. ¿Por qué, si no, creerían que mencionar una excepción constituye un argumento válido? Literalmente no pueden comprender abstracciones. Ningún esfuerzo de explicación o racionalización aumentará su capacidad para entenderlo.
Por ejemplo, si dices algo como: “los hombres asiáticos son más bajos en promedio”, y la persona responde con alguna variación de “no todos los hombres asiáticos son bajos” o “yo conozco a un asiático alto”, estás tratando con alguien de coeficiente intelectual bajo.
Esa respuesta demuestra que no son lo bastante inteligentes para entender ideas abstractas como un promedio estadístico o el concepto per cápita. ¿Por qué, si no, creerían que mencionar una excepción constituye un argumento válido? Literalmente no pueden comprender abstracciones. Ningún esfuerzo de explicación o racionalización aumentará su capacidad para entenderlo.