Charlie Munger dijo que “Hay un deber moral de volverte lo menos ignorante y lo menos estúpido que te sea posible. La racionalidad es un deber moral.”
No se trata solo de que sea útil pensar con claridad, sino de que es inmoral no hacerlo. La ignorancia voluntaria, la estupidez cultivada por pereza, no son defectos privados, sino fallos de responsabilidad hacia los demás. Cada individuo participa en un entramado social donde sus decisiones afectan a otros. Un ciudadano desinformado vota mal; un directivo irracional arruina empleos; un médico que rehúye la evidencia pone en riesgo vidas. De ahí que la racionalidad, entendida como esfuerzo por ver el mundo sin autoengaño, sea una cuestión moral.
No se trata solo de que sea útil pensar con claridad, sino de que es inmoral no hacerlo. La ignorancia voluntaria, la estupidez cultivada por pereza, no son defectos privados, sino fallos de responsabilidad hacia los demás. Cada individuo participa en un entramado social donde sus decisiones afectan a otros. Un ciudadano desinformado vota mal; un directivo irracional arruina empleos; un médico que rehúye la evidencia pone en riesgo vidas. De ahí que la racionalidad, entendida como esfuerzo por ver el mundo sin autoengaño, sea una cuestión moral.