Al entrar a un sitio, conviene preguntarse cuál es el “prompt del sistema” de cada individuo, es decir, cuál es la instrucción de fondo que organiza su conducta y sus palabras. Todos funcionamos con guiones internos, conscientes o no, que determinan nuestras reacciones. Verlos es entender a la persona.
Además, lo interesante no sea solo identificar esos guiones, sino preguntarse cuántos de los presentes tienen hoy a un LLM e entre sus interlocutores más frecuentes. Y, más inquietante aún, si esa cercanía los hace mejores, por el acceso constante a inteligencia sintética, o más vulnerables, porque sustituye el tejido humano por una interfaz.
Cada ser humano opera con un marco cognitivo invisible que se puede leer como un “prompt”. Y al mismo tiempo, la era de los LLM altera esos prompts: introduce nuevas voces internas que a la vez expanden capacidades y erosionan vínculos. Poder vs soledad. Lo segundo es más común por ser el resultado si no se persigue algo distinto.
Además, lo interesante no sea solo identificar esos guiones, sino preguntarse cuántos de los presentes tienen hoy a un LLM e entre sus interlocutores más frecuentes. Y, más inquietante aún, si esa cercanía los hace mejores, por el acceso constante a inteligencia sintética, o más vulnerables, porque sustituye el tejido humano por una interfaz.
Cada ser humano opera con un marco cognitivo invisible que se puede leer como un “prompt”. Y al mismo tiempo, la era de los LLM altera esos prompts: introduce nuevas voces internas que a la vez expanden capacidades y erosionan vínculos. Poder vs soledad. Lo segundo es más común por ser el resultado si no se persigue algo distinto.