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1.9 Otra pedida de mano cualquiera

7/14/2017

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Los Mälden creen en el Wok desde tiempos inmemoriales. El creyente wokiano se caracteriza por creer que el mejor invento de la humanidad es el Wok. El wok es una sartén empleada profusamente en el Sureste de Asia. Es redonda y se caracteriza por ser abombada en el fondo. El tamaño medio normalmente es de más de treinta centímetros de diámetro. Suele estar hecha de acero, hierro fundido e incluso se encuentran ejemplares de aluminio. El wok se emplea para saltear los alimentos mediante un movimiento constante denominado en la gastronomía china ‘wok hei’, de esta forma los alimentos mantienen su sabor y su olor intactos. Aparte de saltear alimentos, el wok puede ser usado también para freír o cocinar al vapor colocando encima una cesta vaporizadora de bambú llamada mushiki. En el argot de los homosexuales al wok se le podría considerar versátil.

Los wokianos deben seguir los siguientes cinco preceptos:

1. No tomarás el nombre del Wok en vano.
2. No se puede cocinar más que en Wok.
3. Los jueves hay reunión con charla distendida y merienda.
4. El canibalismo está muy feo, pero si no hay más remedio…
5. Nunca usarás el Wok para golpear a seres humanos sin motivo justificado.

Como decíamos, los Mälden han sido wokianos desde la más remota antigüedad. Durante la mayor parte del tiempo parecen gente normal, pero en ocasiones especiales deben actuar de forma muy extraña para seguir la tradición.

No cambié, no cambié, no cambié.
No cambié, no cambié, no cambié.

-¡Ihrën, cariño! ¿Qué te ocurre?- Ingrid parecía preocupada. Ihrën siguió con su críptica cantinela:

Cariño, ¿qué te sucede?
¿Pero qué no cambiaste?

Ingrid comprendió que Ihrën era wokiano y se le estaba declarando. Si le aceptaba, debería hacerse wokiana y a ella le gustaba mucho usar la Termomix. Por otro lado las verduras salteadas le encantaban y siempre había considerado que era mejor adorar a una sartén oriental y olvidarse del tema que plantearse constantemente si había algo después de la muerte. Además, cocinando con un wok los alimentos no se pegan y se ahorra mucho en lavavajillas.

Sopesando pros y contras respondió a Ihrën: Yo tampoco cambié. Pero esa no era la respuesta ritual apropiada para aceptar su petición de matrimonio así que Ihrën replicó sin tregua:

No cambié, no cambié, no cambié.
No cambié, no cambié, no cambié.

Ingrid abrió la página de Google en su móvil y así pudo decir la respuesta adecuada para corresponder a Ihrën. La situación no paraba de rezumar un romanticismo abrumador.

Sigo siendo la misma
Pero ya no sufro por tu querer

A Ihrën se le iluminó la cara por las luces de un coche que pasaba junto a la ventana en ese momento. Era preciso que fuera noche cerrada cuando los wokianos se comprometieran. Ingrid pensó que aún sin las luces del vehículo se le hubiera iluminado la tez a su amado, con el fulgor que solo el amor correspondido o la manipulación genética son capaces de proporcionar.
​
Pese a que Ingrid no respondió adecuadamente a las dos primeras interpelaciones, sí que lo hizo bien al tercero y último intento permitido gracias al absurdo afán del ser humano por poner todas las tonterías posibles en algún rincón indexado de internet. Después de que Ihrën volviera a recitar el fragmento correspondiente, el rito de pedida de mano podía darse por acabado. Ya estaban oficialmente comprometidos. ¡Qué alegría, qué alborozo, qué de felicidad!
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1.10 No hables, solo escucha

7/14/2017

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Lörna había protagonizado ya tres películas dirigidas por Krox. Ambos sabían que no aguantarían juntos otra más así que tras la fiesta de final de rodaje cesaron temporalmente su convivencia como pareja. No sabemos si fue eso lo que ocurrió realmente, pero al menos es lo que se decía en su comunicado oficial.

Krox había puesto todas sus esperanzas e ilusiones en un futuro compartido con su idolatrada Lörna. No pudo ser y el cineasta se sumió en una catarsis creativa que desembocó en su mejor trabajo. Una película que pronto se convirtió en un clásico, el film más electrizante del año: Kiki: una violación inoportuna. Muchos dijeron que ese trabajo cinematográfico era una copia prácticamente idéntica de una película muy antigua, pero nunca se pudo demostrar la relación entre ambas porque la última copia de la película original se perdió misteriosamente meses antes del estreno del nuevo y homónimo proyecto ridículamente caro del cineasta azotadito.

Lörna decidió darse un tiempo con Krox y este hastiado de las mujeres decidió encargar una robot sentimental. Unas pocas semanas más tarde llegó a su casa Kärla, el androide con capacidad de humanizarse. Sus circuitos cerebrales varían con el tiempo y desarrolla una red neuronal indistinguible del cerebro humano. Su personalidad tiene infinitos matices y su cuerpo envejece al ritmo natural. Estas características hacen que el modelo Hang Su sea el adecuado para mantener una relación amorosa. Tras dos años de funcionamiento, el robot pasa un examen psicológico exhaustivo que puede desembocar en la obtención del carnet de identidad humano o en la desconexión definitiva. Para proteger los derechos de los robots, en cualquier momento pueden abandonar a su comprador y regresar a la fábrica donde la empresa garantiza otro destino como pareja de humanos o como auxiliares administrativos. Esto certifica que la relación es deseada por ambas partes, pues tanto el humano como el robot pueden concluirla en cualquier momento.
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Kärla llamaba a la puerta. Krox sintió que hacía algo inmoral al meter en su casa a una mujer por la que había pagado. No obstante, ella era libre para hacer lo que deseara y eso reconfortaba al director aficionado al dolor. Lo primero que le dijo al abrir la puerta e invitarla a entrar fue: -No hables, solo escucha.- Aquello se encontraba entre una de las peores  cosas que se le puede decir a una mujer, aunque sea en parte electrónica y recién salida de la eficiente cadena de montaje de Google Robots Inc.
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1.11 El fatuo secuestro

7/14/2017

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Sören pensó que Lörna había tenido noticias de que planeaba secuestrarla y por eso había comunicado su ruptura con Krox Guilär a los medios. No le iba a servir de nada, porque él había descubierto su estratagema y continuaba con los planes para raptarla. No le deberían haber subestimado, solo los biógrafos de Hitler se pueden imaginar lo que alguien con la suficiente determinación puede llegar a hacer si se lo propone de verdad.

El móvil de Sören vibró, no eran los secuestradores sino el mensaje que recibe todos los días con información curiosa para intercambiar en conversaciones vanas y poder parecer erudito. Ayer comenzó la serie ‘Historia del café en las Islas Británicas’ y ya sabía que la primera cafetería de Inglaterra la abrió un judío llamado Jacob, en el año 1650 en Oxford. Hoy el mensaje decía que Margaret Thatcher debía gran parte de su carácter al hecho corroborado de que su madre tomaba más de cinco tazas de café al día mientras estaba embarazada.

Menos mal que aún había personas como Sören, conscientes de que el conocimiento es imprescindible para desarrollarse como ser humano. Por cierto, ¿quién era Margaret Thatcher? En la enciclopedia virtual se decía que era una mujer inglesa muy famosa de finales del siglo XX. Debía tratarse pues de una componente de las Spice Girls, se dijo Sören.

Ahora sí que llamaban los secuestradores, ya tenían a Lörna en su poder y exigían el doble de lo convenido previamente. Sören ya esperaba que el precio de la cesión aumentara así que pudo afrontar el pago aumentado sin ningún inconveniente.

Por suerte, el número de niños con hiperlipopseudofascitis aberrante que fabricaban artesanalmente los espejos y marcos de fotos se había reducido y esos objetos se cotizaban por mucho más que cuando las compró. Todo el mundo quería tener al menos un espejo de un niño desfigurado. Estos pequeños padecen una enfermedad del tejido subcutáneo de la cara que hace que se llene de grasa de características tales que conforma una suerte de pared denominada pseudofascia que se halla inflamada constantemente. El calificativo de aberrante se debe a la palabra que viene a la boca al divisar a alguien que padezca esta dolencia. También se les llama ‘niños cebolla’ por las capas superpuestas de grasa bajo la piel o ‘Síndrome del Japimil’ porque todos los afectados solían tomar con asiduidad una de esas comidas felices. Todo el mundo sabe que son lo que provoca el síndrome, aunque jamás se ha podido demostrar una relación directa con la enfermedad.

Gracias a estos monstruosos niños ya traían a Lörna a su casa, donde había insonorizado una habitación que serviría de zulo. Cuando quitó lenta y cuidadosamente la mordaza a su amada, ella, con la tez enrojecida por el inesperado maltrato dispensado, comenzó a hablar:

-Desátame o apriétame más fuerte. Necio, estúpido engreído.
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Y hasta el fin te amaré.
-No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión. Una ilusión en tu pensamiento, que te hace hacer cosas, así funciona el corazón.
-Me entregaré del todo a ti, por completo a ti. El amor está en el aire.
-Si me amaras no me hubieras secuestrado, solo me hubieras agobiado con mails y llamadas telefónicas a horas intempestivas hasta que te denunciase por acoso.
-Pero es que yo no sé vivir sin ti. No hay manera.
-Estás fatal. Toda la vida tratándome como si fuera una apestada y ahora me secuestras para estar conmigo. Eres un enfermo.
​
Sören besó a Lörna en la mano y ella le escupió. La cosa marchaba bien, pensó el enamorado.
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1.12 Los padres de los prometidos

7/14/2017

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Cuando Ingrid e Ihrën se comprometieron aún no habían presentado su pareja a sus padres, mas para este insólito comportamiento existen buenas razones.

Michèlle, la madre de Ingrid, murió salvajemente tiroteada por terroristas desalmados en un viaje oficial a Nueva Delhi que organizó el ayuntamiento de Lyon con el propósito de encontrar oportunidades de negocio para los empresarios de la ciudad. Desde que aconteció el horrible final de Michèlle, el padre de Ingrid, Gallârd, había perdido la esperanza de volver a ser feliz y se sumió en una profunda depresión, una imprevista y duradera crisis de la que nunca llegaría a salir completamente.

Ingrid perdió el contacto con su padre varios años atrás por orden del psiquiatra que atendía a Gallârd, que estimó que la presencia de Ingrid no hacía sino acentuar el recuerdo de Michèlle. Como el facultativo ordenó a Ingrid que se alejase de su padre, ella también se entristeció. Para acabar con su pena el doctor le sugirió que enterrase en un parque cercano a su nueva casa el aceite usado al freír. Tal vez esta práctica no fuera respetuosa con la naturaleza, hasta es posible que la ley la prohibiese, sin embargo a Ingrid inexplicablemente le ayudó a superar la pérdida de sus padres.

Es lógico pues que Ingrid no presentara a Ihrën a sus padres. Pero, ¿por qué tampoco lo hizo Ihrën? ¿Acaso se avergonzaba de sus padres o era de su prometida de quien no se sentía orgulloso? Ni lo uno ni lo otro. En realidad, Ihrën perdió prácticamente el contacto con sus padres, Könrad y Bësta, porque no se sentía capaz de mirarles a la cara después de que le sorprendieran haciendo las tres cosas que más le gustaban. Tres actos que ya por separado merecían que al menos le hubiesen repudiado, pero que hechos a la vez demostraban un nivel de perversión propio solo de un maníaco. ¿A qué mente sana se le hubiera ocurrido hacer esas cosas a un pobre e indefenso pollo mientras hacía sus necesidades en un sagrado Wok al tiempo que se deleitaba con la visión reiterativa del anuncio del monstruoso robot de cocina que Google Corporation puso en el mercado para tentar a la humanidad con sus ricos guisos?

Ihrën no sabía dónde meterse cuando sus padres se quedaron atónitos al entrar en su habitación sin llamar a la puerta y contemplaron esa dantesca escena. Könrad se desmayó y Bësta rompió a llorar en un llanto nervioso que solo cesó tras una copiosa dosis de tema. Könrad despertó enseguida, pero a raíz del desvanecimiento decidió hacerse un chequeo en el que descubrió que tenía un tumor cerebral. Gracias al diagnóstico temprano pudo ser tratado sin dificultad.

Könrad y Bësta acordaron con Ihrën que nunca contarían a nadie lo que sabían que hacía su hijo ya que gracias a haberlo visto Könrad se salvó de una muerte segura. Como decían los jueves en el templo, ‘los caminos del Wok son inescrutables’. Empero, no podían olvidar lo que sus ojos vieron e Ihrën debía marcharse de casa tan pronto como fuera posible. Desde entonces únicamente mantenían el contacto estrictamente necesario.
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Con el paso de los años, Ihrën aprendió a valorar y respetar al Wok y desde que se compró el dichoso robot cocinero comprendió que no siempre los anuncios dicen todo sobre los productos. Es verdad que el robot cocinaba muy bien, pero al hablar era patente que era un cretino pagado de sí mismo y además consumía una desmesurada cantidad de energía. Lo único en lo que Ihrën no cambió, fue en su salvaje y cruenta pasión por la tortura de aves de corral. Ahora lo hacía menos a menudo, pero cada vez experimentaba más sensaciones en el transcurso de sus execrables experiencias. Pero eso ya no importaba, ahora que iba a estar casado y tener hijos, debería tomar una pastilla diaria de Empathorum Plus, “el maravilloso fármaco administrado automáticamente cuando su concentración en sangre desciende. La mágica medicina que convierte a los varones en buenos padres confiriéndoles la empatía necesaria como para cuidar apropiadamente de sus retoños como si se tratasen de su amantísima madre”. En cuanto tomara el Empathorum desaparecería el placer del sentimiento de poder y se vería reemplazado por una conmiseración ante el sufrimiento ajeno impropia de Ihrën y de sus antepasados, los aguerridos cazadores que mataban para sobrevivir en la fría noche de los tiempos.
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1.13 La zona de farmacia, ese antro degradante

7/14/2017

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Antes de retomar el secuestro de Lörna, el cruel autor se ha tomado la libertad de incluir dos capítulos que rompen con la historia. Son unos chascarrillos sin importancia, para qué negarlo, pero así parece que el rapto dura un poco más sin necesidad de ahondar en una situación que podría conseguir que aborreciéramos a Sören, y eso es algo que no sería conveniente para el desarrollo de los sucesos venideros.

El siguiente fragmento es un extracto del diario personal que Lörna Mälden escribió en su adolescencia, aquí reproducido con el consentimiento de sus fácilmente sobornables herederos:

La verdad, yo creía que a estas alturas de mi vida había perdido la timidez sin posibilidad de recuperarla. Pero parece que cuando te empiezas a sentir segura de ti misma, surge una hemorroide y te entra una vergüenza que crees que te estás hundiendo poco a poco en ácido holístico.
Esta mañana, aturdida como alguien que se ha pasado con el tema y fuera de control como un niño hiperactivo tras haber dado cuenta de una ingente cantidad de gominolas, decidí ir a la zona de farmacia del centro comercial a que me dieran algún remedio contra mi ominosa afección. Nunca he sentido vergüenza con el personal de farmacia, pero sí que en alguna ocasión me he sentido cohibida por los clientes que están esperando y te observan escrutando tus acciones. Siempre he sido yo quien le ha comprado los preservativos a mi hermano sin avergonzarme, pero con lo que ahora me pasa no puedo remediarlo.
Llegué esta mañana decidida, esperando que la farmacia estuviera vacía y afortunadamente no había nadie. Solamente una mujer que ya había adquirido sus productos y se disponía a abandonar el mostrador rumbo a otras zonas de compra.
-Buenos días, ¿qué desea?- me dijo la joven asistente de tienda con una voz demasiado mecánica para ser humana.
-Verás, es que hace unos días...- de inmediato me giré para comprobar que no había nadie. Para mi desesperación en ese momento, oí voces a mi espalda que hacían presagiar algo terrible. Agudicé la vista y comprobé a mi pesar que tenía detrás de mí a dos ejecutivos fornidos y otro bastante más pequeño. ¿Y ahora qué hago?, pensé en ese momento.
-Buenos días- dijeron los tres a la vez como si obedecieran alguna orden de mando imperceptible, acostumbrados a actuar al unísono. Contestamos a la vez la asistente y yo. Mi ‘buenos días’ fue casi un leve susurro, salido de lo más profundo de mi débil y consternado ser.
En ese momento noté como la tecnoasistente me miraba fijamente, esperando a que yo continuara. Suspiré, cerré los ojos con fuerza y respirando entrecortadamente dije sin vacilar con una voz casi inaudible:
-Tengo una hemorroide.
-¿Picor o dolor?- esas dos palabras dichas en voz alta, casi gritando, hicieron que abriera los ojos y me encontrara en medio del establecimiento, rodeada de tres intrépidos hombres trajeados que se mantenían en el más absoluto silencio.
¿No puede chillar más?, pensé mientras me subía un calor horroroso por todo el cuerpo y comenzaba a sentir como mi cara se ponía del color de mi hemorroide por momentos.
-Picor, solo picor- dije con un hilo de voz.
La dependienta asintió y fue toda decidida al estante donde guardan todos los productos milagrosos. La tensión se mascaba en el aire, yo no me atrevía a mirar hacia ningún lado. La mirada baja, Lörna, no la subas, por el amor del Wok, que como veas una leve sonrisa en estos tres, la tierra se abrirá y te engullirá arrastrándote a las oscuras profundidades del oprobio.
De pronto un grito me hizo volver en mí...-¿La afección es interna o externa?- soltó la maldita impúdica, que en ese momento volvía toda decidida con un par de cajas de fármacos en la mano.
-Exterior- dije en un leve susurro.
-Interior, ya- dijo la de la bata blanca. Se le debía haber estropeado el sensor auditivo.
-No, exterior y me pica hasta extremos insoportables- dije casi en un alarido.
-Ah, ya. Entonces esta pomada te vendrá bien. Mira, conviene que te laves con agua muy fría. Si es posible ponte a ratos un cubito de hielo directamente en la hemorroide...
-Muy bien ¿Me cobras?- dije desesperada por salir de allí lo más rápido posible.
-Son muy molestas las hemorroides-continuó la bruja de metal- además ahora en otoño dan mucho la lata ¿Le ayudo en algo más?
-No, nada más, gracias...
El silencio seguía mortificándome. Saqué la tarjeta y le pagué. Al dar la vuelta para salir, como giré muy deprisa no me percaté de que uno de los ejecutivos, el pequeñín, estaba justo colocado detrás de mí, y claro está, lo que yo había tratado de impedir en todo momento se hizo inevitable. Choqué contra el hombre que me dijo sonriendo -No pasa nada, y que se te cure pronto, guapa. Por cierto, mi nombre es Värni, no tengas reparo en llamarme si algún día quieres tomar algo conmigo. Te prometo que tendré cuidado con esa zona, si es que intimamos.- El locuaz caballero me tendió su tarjeta de visita como si tal cosa.
Queriendo desintegrarme y desaparecer, salí disparada del lugar. Qué asco, odio las hemorroides. Debería tomar más fibra.

Tres días después, hay una anotación mucho más escueta, que por su interés reproducimos a continuación:

Ayer salí con Värni, el hombre de la farmacia. El malnacido no tuvo ningún cuidado con mi parte dolorida. Además no paró de decir que lo nuestro iba a ser legendario. Creo que es otro de esos hombres a quienes no les importa acostarse con cualquier mujer menor de cuarenta años, para no volver a llamarla nunca más. El único tipo de hombres a los que puedo llegar a interesar.
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1.14 Productos de primera necesidad

7/14/2017

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Tal vez nunca te lo hayas preguntado, pero si el famoso pegamento que puede con todo pega cualquier material, como se nos quiere hacer creer, ¿por qué no se pega a las paredes del recipiente que lo contiene? Algo similar ocurre con el ácido holístico, los bidones en los que se vende son de aluminio irisado, el único compuesto que resiste indemne al contacto con el ácido. La materia orgánica se descompone principalmente en dióxido de carbono y agua. Los metales se licuan sin necesidad de altas temperaturas, tan solo el material hecho de aluminio con algo de iridio en su composición resiste a la acción del ácido. ¿Por qué no se descompone? Nadie lo sabe con seguridad, pero los más eminentes investigadores apuntan a razones tan inverosímiles que ni ellos mismos se las creen del todo.

El hecho de que el aluminio irisado no se vea afectado por el ácido holístico ha dado lugar a un intenso debate en el seno de la comunidad científica. Si hay un compuesto inmune al ácido, no debería llamarse holístico si no cuasi-holístico. De hecho en la prestigiosa Universidad de Berkeley ya se le conoce como AHA, por sus siglas en inglés Almost-Holistic Acid.

Como ya sucedió con el velcro o la cocaína, la primera aplicación del AHA fue militar. Si se enquistaba una intervención armada en Oriente Medio el único remedio no atómico, y por consiguiente aceptable para cumplir con los tratados internacionales, consistía en inundar el país con AHA gracias a una flota de aviones construidos con fuselaje de aluminio irisado. En un visto y no visto ni rastro del enemigo. El terreno yermo y vacío estaba listo para ser repartido en la conferencia de paz subsiguiente.

Todo marchaba bien hasta que la insidiosa y desalmada Google Corporation proveyó indumentarias antiAHA a los malvados ejércitos enemigos. El ácido holístico quedo relegado entonces a producto de limpieza. “Conservar en lugar fresco y seco alejado de fuertes olores. Mantener fuera del alcance de los niños. Ese producto es tóxico y corrosivo. No ingerir ni manipular sin la protección adecuada.”

Google Corporation no deja de sacar al mercado constantemente nuevos inventos y aplicaciones que generan beneficios tales que las acciones de la compañía llegaron a cotizarse a cientos de miles de dólares cada una antes de que los multimillonarios se quedaran con todas y la empresa saliera del parqué. El chisme más útil puesto a la venta, o por lo menos el que ha generado más beneficios, es el comparador de gustos y preferencias, llamado por todos simplemente ‘comparador’. El ingenio consiste en un reloj digital de pulsera que se vende en cientos de modelos diferentes. Además de las funciones de reloj, calendario, cronómetro, temporizador, barómetro, higrómetro, GPS, termómetro, tensiómetro y medidor de la frecuencia cardíaca, el comparador hace honor a su nombre comparando.

Al conectar el comparador a cualquier dispositivo móvil, se abre una encuesta de alrededor de cinco mil preguntas que debemos rellenar cuidadosamente. Ya en la calle o en un lugar público, cuando aparece alguien que te atrae físicamente que también porte un comparador, pulsas un botón a la vez que señalas discretamente al objetivo como si cambiaras el canal de televisión con el mando a distancia. Inmediatamente aparecerá en el comparador de la persona que te gusta un número que refleja el porcentaje de coincidencias y tu fotografía para que pueda identificarte. ¡Qué tedioso debía ser antaño contactar con desconocidos, sin poder saber si aquel acercamiento podría conducir a algo o solo era una pérdida de tiempo!
La principal objeción que muchos hacen al comparador es que los polos opuestos se atraen. Todas esas sandeces del yin y el yang y demás tópicos sin fundamento. ¿De verdad alguien cree que su alma gemela es alguien totalmente diferente? Más bien tendemos a pensar que nuestro amor idealizado será muy parecido a como somos, con gustos y preferencias casi idénticos.

Si a la persona que nos gusta también le atraemos dará a un botón con forma de carita sonriente y nosotros también veremos el porcentaje de afinidad. Si por desgracia no somos de su agrado, hará como que no ha visto nada si el número es muy alto y la lógica dicta que deberíamos conocernos o nos devolverá el valor resultante si este es menor de lo normal para que constatemos que no habrá futuro posible entre los dos.

El sistema es perfecto, el número de separaciones se ha reducido entre individuos de más de treinta años. ¿Para qué se van a separar si a los dos les gusta lo mismo, quieren lo mismo y piensan igual? En los más jóvenes es una forma de ligar cómoda y apta incluso para los más tímidos.
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La encuesta utiliza un sistema de puntos que valora más las preguntas de acuerdo a su importancia. Una de las más valoradas versa sobre el número de hijos deseado. Un ejemplo de puntuación intermedia se puede encontrar en: ‘Si solo pudieras volver a comer una de estas dos deliciosas comidas cuál sería: ¿pizza o hamburguesa?’ Las que menos porcentaje aportan son cuestiones como ‘¿Ves constantemente símbolos fálicos a tu alrededor?’ o ‘¿Prefieres que te peguen un tiro o te apuñalen? Supón heridas provocadas equivalentes.’ ¿Qué sería de nosotros sin Google Corporation?
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1.15 Te quiero, te amo, siempre te he amado y siempre te amaré

7/14/2017

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Lörna entendió que Sören se había encaprichado de ella. A ella le gustaba, pero no se veía casada con él ni teniendo hijos o mascotas juntos. De todos modos sería agradable estar un tiempo con Sören, además le comenzaba a picar la pantorrilla izquierda y su solícito secuestrador no acertaba a rascar en el lugar preciso.

Como tenía ganas de estirar las piernas, pero sobre todo por el picor cada vez más inaguantable, Lörna le dijo a Sören que le quería, que le amaba, que siempre le había amado y que le amaría para siempre. Sören comprendió que le mentía y eso le tranquilizó, así que la soltó y se besaron apasionadamente. Casualmente, justo en el preciso momento en que sus labios se unieron, moría el último ejemplar de inverecunda vulpeja, una especie que el hombre ni siquiera llegó a conocer.

Como Sören tenía que aprovechar la insonorización de la habitación, que había resultado muy costosa, decidió azotar a Lörna para esta que se pusiera a gritar. A ella la verdad es que le dio un poco igual, ni frío ni calor. Bueno, para ser sinceros algo de calor sí que sintió, pero no mucho.

Tras la azotaina, salieron a un centro comercial a dar una vuelta y se tomaron un sorbete con sabor a limón. Después regresaron a casa y debatieron intensamente acerca de la supuesta infidelidad de un famoso deportista con una cantante de moda. Luego pillaron tema y rieron sin causa hasta que comenzaron a sentir dolor en las mejillas.
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Sören se pasó con el tema y los efectos fueron perniciosos, la noche que pasó se podría comparar con la visión forzosa de un vídeo que recogiera los fragmentos más perturbadores de una película nihilista de Pink Floyd. Menudo dolor de cabeza tenía Sören a la mañana siguiente. Y es que por algo se enseña en las escuelas la correcta cantidad de tema que debe consumirse. No se debe tomar una gran dosis si no estás habituado a hacerlo frecuentemente. ¿A qué estaba jugando Sören? ¿Es que acaso quería morir y reportar mala imagen a algo tan bueno como el tema?
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1.16 La boda y el vagabundo

7/14/2017

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Ihrën presentó a Ingrid a sus padres, Könrad y Bësta. A Könrad, Ingrid le pareció una muchacha sencilla y muy simpática. Bësta hubiera querido algo mejor para su hijo, pero después de lo que le vieron hacer con aquel desafortunado pollo, bastante era que se casara, aunque fuera con una arrogante y enojosa francesa.

Unas semanas después, en un precioso salón de actos municipal se ofició la ceremonia de boda de Ihrën e Ingrid. Lörna lució un muy comentado traje verde escarlata con reflejos ambarinos. También sorprendió a muchos de los asistentes que fuera acompañada de Sören, su eterno amigo sin derecho a roce. -Sin duda hacerse famosa fue determinante para conseguir ser la novia del apuesto Sören- murmuraron las invitadas con un acompañante menos agraciado.

En el banquete los wokianos tomaron verduras salteadas arroz con setas. Los asistentes a los que su religión no ponía trabas en la dieta, pudieron degustar seis platos de la siguiente lista de doce: bruma litoral, píldora brillante, danza de los círculos misteriosos, espiral profunda, potencia electrostática, horizonte sinuoso, filo ocular, torbellino sepia, intermitencia tenue, nebulosa química, espray onírico y expiración arácnida. Casi todos los convidados eligieron la opción que se ofrecía al final llamada ‘selección aleatoria’. -Esto es lo que pasa por dejar meterse a los androides en la nouvelle cuisine.- comentó un hombre rollizo. -Pues será mejor que no oigas la música que los robots están haciendo últimamente, es deplorable- dijo una anciana algo sorda.

Tras la agotadora ceremonia y el banquete seguido del baile, por fin los novios llegaron a la habitación y pudieron hacer lo que llevaban deseando todo el día: caer rendidos a la cama y dormir plácidamente. Mañana debían madrugar para volar al Paraíso Google.

¿Qué hacer con toda la comida que sobraba en el banquete nupcial? Muchas parejas no disponían nada a lo que dedicarla, y así el restaurante podía volverla a usar en la siguiente celebración. Tal era la calidad de los platos que nadie notaba la diferencia.

La mayoría de los recién casados contribuye así a no derrochar comida, o lo que fuera que se sirviese en los menús de las bodas, pero Ihrën e Ingrid estaban concienciados con los más desfavorecidos y dejaron dicho que los platos sobrantes se enviaran a un comedor benéfico para que los mendigos tuvieran el privilegio de comer algo bueno, aunque solo fuera en una ocasión.

-¿Qué es esta bazofia? ¡Yo quiero la basura de siempre!
-¡Cállate y no te quejes, escoria!
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Conmutar penas de cárcel por servicios comunitarios nunca fue buena idea, pero hay ideas mucho peores: servir expiración arácnida y espray onírico con guarnición de patatas fue fatal para el quejoso vagabundo. Una hora después, falleció todavía rezongando por el cambio en la comida mientras su estómago se agitaba y retorcía incómodo.
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1.17 Voy a tener un bebé

7/14/2017

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Como ya se mencionó con anterioridad, Sören quería ser padre. Pero Lörna, su actual pareja, no estaba muy por la labor. Una cosa es que hubiera dejado de asesinar y otra es que quisiera tener hijos. En vista de la situación, Sören decidió realizar una donación de semen. En general una donación anónima de semen no se utiliza, solo en contadas ocasiones sirve para que una mujer sin amigos guapos se quede embarazada. El destino de la mayor parte de las donaciones es permanecer congeladas durante décadas hasta ser destruidas, pero esto no pasaría con la de Sören. Al tener un título universitario útil, un alto cociente intelectual, no ser propenso a ninguna enfermedad hereditaria y ser tan atractivo, le compraron su donación a un precio varias veces mayor al habitual. Con ese dinero compraría un par de espejos de los niños desfigurados, pues sentía mucho haberse deshecho de su colección.

En la clínica de inseminación hubieran deseado dividir la donación en muchas partes para conseguir más beneficios, pero aquello estaba rigurosamente prohibido. La creación de decenas de hermanastros generó multitud de problemas en el pasado. Se demostró que como tenían rasgos similares sentían una fuerte atracción entre ellos y al enterarse de que eran hijos del mismo padre, se generaban sentimientos encontrados y situaciones comprometidas. Por eso cada hombre no podía tener descendencia con más de cuatro mujeres diferentes, y por acaso si las cosas con sus dos primeras mujeres no funcionaban, los hombres solían donar semen solo una vez en su vida.

Horas después de que Sören tuviera el insulso orgasmo del que nacería Alëx, Lörna le dijo que ya no le quería porque era muy inmaduro y demasiado sexualmente ambiguo para ella. Él ya se lo veía venir y tampoco le importó mucho. En ese momento comprendió que si se enamoró de Lörna es porque siempre pensó en ella como en el último recurso y no pudo soportar que saltase al estrellato y desapareciera la posibilidad de estar a su lado si todo lo demás se torcía.

El Paraíso Google era por aquellos años un lugar donde primaba la falta de buen gusto y la afición por lo ostentoso. En cada pequeño detalle se notaba el lado pueril y aglutinante de la sociedad típica del extrarradio. Un historiador definió una vez el Paraíso como una mezcla entre Las Vegas y Marina D’Or, ciudad de vacaciones.

A Ihrën le daba igual el destino de su luna de miel, pero Ingrid lo tenía claro, a pesar de que no sabía muy bien el motivo. El Paraíso hacía honor a lo que se esperaba al oír su nombre: el clima subtropical y las playas paradisíacas colmaban los deseos tanto de recién casados como de secretarias que colmaban de atenciones a sus empleadores.
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Fruto de uno de sus encuentros en el paraíso, Ingrid se quedó encinta. En un primer momento pensaron llamar Adäm al bebé en el caso de que fuera niño y Hëbba si se trataba de una niña. También barajaron Kaïn o Abël, pero en cuanto abandonaron el estado de embriaguez desecharon esas ideas. Poner el nombre a tu hijo solo por dónde fue concebido era muy vulgar, solo a una mente enferma se le ocurriría algo semejante. Más tarde, ya sobrios, tomaron la determinación de que el nombre debía de comenzar por I, como el suyo. Lo decidirían cuando le vieran la cara al recién nacido. Justo cuando el Empathorum Plus comenzará a hacer efecto en el padre de la criatura.
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1.18 Algo pasa con Lörna

7/14/2017

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Lörna tenía claro que odiaba a las personas a pesar de ser una de ellas. Si había algo que le provocara ojeriza era que su número no dejaba de aumentar con el paso del tiempo. Y todo ello por la absurda idea de que es preciso tener hijos para cumplir un objetivo vital. Ya lo decían en los libros para que los escolares desarrollasen una cultura general básica suficiente para acertar un buen número de preguntas del Trivial para niños: “los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Además de esto, las personas disfrutan y consumen”. Pues bien, ella no pensaba reproducirse jamás. No iba a albergar dentro de ella a un pequeño ser repugnante que se alimentase de ella como una garrapata. Nunca entendería cómo había mujeres que viesen algo romántico o mágico en ese proceso ancestral que concluía con la salida de la criatura amoratada de forma violenta y dolorosa. Desear ser madre es un claro síntoma de irracionalidad y estupidez.

Al cabo de un par de meses el médico le dijo a Lörna que estaba embarazada. ¿Cómo era aquello posible si usaba todos y cada uno de los métodos anticonceptivos que vendían en la zona de farmacia? Sorprendentemente, uno de sus óvulos se dividió sin necesidad de entrar en contacto con un espermatozoide. Esto ocurre aproximadamente en una de cada cien mil mujeres desde que se usan desodorantes vaginales. Lo extraño es que en vez de degenerar en un tumor, lo que antes fuera un óvulo normal y corriente, se tornó por sí solo en un pequeño proyecto viable de bebé. Una copia idéntica de Lörna.
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En otras circunstancias, Lörna hubiera abortado sin dudarlo, pero al albergar en su seno a una pequeña copia exacta de sí misma, le entraron dudas y finalmente decidió seguir adelante con el embarazo. Deshacerse de su hija sería algo parecido a suicidarse, y ya estaba muy mayor para dedicarse a pensar en dilemas morales tediosos y deprimentes. Además oyó que cuanto más fea era la mujer, mayor era la mejora en sus facciones que experimentaba con el embarazo. Probablemente fuera una leyenda urbana sin ningún fundamento, pero con lo grotesca que era Lörna, estaba dispuesta a creer en lo que fuera.
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    Autor

    Edward Peddersen Jr. es nihilista. Dice que no cree en nada aunque más bien cree que nada tiene sentido. Para él nada existe realmente. A veces se despierta con buen humor y vuelve a creer en la realidad, como cuando era niño. Sin embargo, ni siquiera en esos días felices puede creer en la bondad. La bondad es algo que ningún humano podrá conocer.

    Agradecimientos

    Este libro-blog es tanto del autor como de M.Y.S-J. Sin ella no hubiera sido posible llevarlo a cabo. Sus críticas, aportaciones, comentarios y apoyo constante han sido determinantes. Alguien como ella merece ser la única persona que figure en los agradecimientos. Todos los demás que pudieran haber estado entenderán esta decisión.
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