Levantar peso es una de las formas más simples de intervenir sobre la mente desde el cuerpo. No exige entender perfectamente por qué estás triste, reconstruir tu infancia ni esperar a tener motivación. Coges una carga que pesa demasiado, produces fuerza contra ella y obligas al organismo a adaptarse.
Un metaanálisis de 10 ensayos aleatorizados con 376 jóvenes con síntomas clínicamente elevados de depresión o ansiedad [17] encontró reducciones grandes en depresión y ansiedad. Incluso al analizar únicamente los estudios de entrenamiento de fuerza puro, sin ejercicio aeróbico añadido, el efecto sobre la depresión seguía siendo grande. La certeza de la evidencia fue considerada alta para depresión y moderada para ansiedad.
Había pocos ensayos y bastante heterogeneidad entre ellos, así que el tamaño exacto del efecto probablemente cambiará con estudios mejores. Pero la dirección entrenar fuerza parece una intervención relevante incluso en personas que ya presentan síntomas importantes, no solo una manera de sentirse ligeramente mejor después del gimnasio.
Un metaanálisis de 10 ensayos aleatorizados con 376 jóvenes con síntomas clínicamente elevados de depresión o ansiedad [17] encontró reducciones grandes en depresión y ansiedad. Incluso al analizar únicamente los estudios de entrenamiento de fuerza puro, sin ejercicio aeróbico añadido, el efecto sobre la depresión seguía siendo grande. La certeza de la evidencia fue considerada alta para depresión y moderada para ansiedad.
Había pocos ensayos y bastante heterogeneidad entre ellos, así que el tamaño exacto del efecto probablemente cambiará con estudios mejores. Pero la dirección entrenar fuerza parece una intervención relevante incluso en personas que ya presentan síntomas importantes, no solo una manera de sentirse ligeramente mejor después del gimnasio.
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