«No triunfé en la vida gracias a la inteligencia. Triunfé porque tengo una capacidad de atención prolongada.» Charlie Munger
Cada comprobación, cada vibración, cada gesto automático de sacar el teléfono del bolsillo compite por la atención, que es un recurso que el cerebro no puede producir de forma ilimitada.
Un estudio de neuroimagen [5] comparó a personas que cumplían criterios psicométricos de adicción al smartphone con un grupo de control. Encontró diferencias estructurales y funcionales en varias regiones cerebrales. El grupo con mayor dependencia presentaba menor volumen de materia gris en la ínsula anterior izquierda y otras regiones temporales, además de menor actividad espontánea en la corteza cingulada anterior. La gravedad de la adicción estaba asociada negativamente tanto con el volumen como con la actividad de esta última región, integrada en redes relacionadas con control cognitivo y regulación de la conducta.
La dirección causal no puede establecerse con este estudio: no sabemos si determinado cerebro facilita el uso compulsivo del teléfono, si el uso compulsivo modifica el cerebro o si ambas cosas se retroalimentan. Por si acaso, usar menos el teléfono móvil es una buena idea para proteger la arquitectura de la atención.
Cada comprobación, cada vibración, cada gesto automático de sacar el teléfono del bolsillo compite por la atención, que es un recurso que el cerebro no puede producir de forma ilimitada.
Un estudio de neuroimagen [5] comparó a personas que cumplían criterios psicométricos de adicción al smartphone con un grupo de control. Encontró diferencias estructurales y funcionales en varias regiones cerebrales. El grupo con mayor dependencia presentaba menor volumen de materia gris en la ínsula anterior izquierda y otras regiones temporales, además de menor actividad espontánea en la corteza cingulada anterior. La gravedad de la adicción estaba asociada negativamente tanto con el volumen como con la actividad de esta última región, integrada en redes relacionadas con control cognitivo y regulación de la conducta.
La dirección causal no puede establecerse con este estudio: no sabemos si determinado cerebro facilita el uso compulsivo del teléfono, si el uso compulsivo modifica el cerebro o si ambas cosas se retroalimentan. Por si acaso, usar menos el teléfono móvil es una buena idea para proteger la arquitectura de la atención.
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